Laura Donaire
Profissional da AtlasGov.
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La Ley Fintech publicada el 4 de enero de 2023 es un enorme avance dentro para los nuevos modelos de negocios presentes en el sector financiero chileno, pues los inversionistas locales tienen mayores garantías y oportunidades ahora, mientras que las Fintech, si bien contraen nuevas obligaciones, también encuentran en la Ley facilidades para desarrollar su negocio de manera sencilla en el país. ¿Cómo lo hace? ¡Aquí te contamos!
La Ley Fintech (o Ley 21.521) contempla a diversos actores y modelos de negocios innovadores dentro de su marco regulatorio. Entre ellos, encontramos:
Plataformas de Crowdfunding Financiero (vía de deuda o de capital) y Comunitario (vía recompensa o donación)
Sistemas Alternativos de transacción
Asesoría crediticia y de inversión
Custodia de instrumentos financieros
Enrutamiento de órdenes e intermediación de instrumentos financieros
Todos ellos están obligados a inscribirse en el Registro de Prestadores de Servicios, pasando a ser fiscalizados por la Comisión de Mercado Financieros.
La Ley Fintech chilena logró equilibrar diversos principios tanto en su implementación como en su ejecución de manera exitosa.
Inclusión e innovación financiera
Promoción de la competencia
Protección al cliente financiero
Adecuado resguardo de los datos tratados
Preservación de la integridad y estabilidad financiera
Prevención del lavado de activos y financiamiento del narcotráfico y del terrorismo
Sin embargo, vale la pena destacar que esta Ley fue pensada para establecerse bajo los principios de:
Proporcionalidad basada en los riesgos inherentes a los tipos de proveedores
Modularidad de los servicios financieros
Neutralidad tecnológica
Esto permite que las Fintech puedan adaptarse a nuevos requisitos más “complejos” a medida que crecen, facilitando así su desarrollo.
Recientemente, el Banco Central de Chile modificó la regulación de los medios de pago a nuevos modelos de negocios que son reconocidos por la Ley Fintech.
Asimismo, la Ley Fintech también contempla el establecimiento de un sistema regulado de finanzas abiertas (Open Finance) y la equidad de interoperabilidad, lo que les permitirá a los actores tener acceso e intercambiar información de los clientes que hayan consentido expresamente a ello, al igual que lo hacen las empresas del sector financiero ya establecidas, como los bancos en Chile. Además de evitar que las instituciones proveedoras de información y de cuentas tengan restricciones, limitaciones u obstáculos por parte de proveedores de servicios basados en información o de iniciación de pagos autorizados, pudiendo acceder de forma oportuna, normada y segura a la información que necesiten.
La Ley 21.521 es un catalizador integral para el desarrollo y la transformación del mercado financiero en Chile. Esta Ley impulsa la competencia en este sector. Promueve la innovación y la creación de nuevas soluciones financieras, lo que ha llevado a una mejora significativa en la prestación de servicios financieros, jugando un papel vital en el fomento de la inclusión financiera al facilitar el acceso de más personas a servicios financieros, abriendo oportunidades a aquellos que antes estaban excluidos del sistema, pese a que aún queda trabajo por hacer en esta materia. La implementación de la Ley, también, genera una mayor eficiencia y transparencia en la entrega de servicios financieros, lo que aumenta en la confianza de los consumidores en el sistema. Asimismo, ha democratizado aún más el acceso a servicios financieros al reducir costos y tiempos para los usuarios, permitiendo que un mayor número de personas se beneficien de ellos.
Además, el auge de las plataformas digitales ha sido un factor clave en el aumento de la accesibilidad y conveniencia de los servicios financieros, proporcionando una experiencia más ágil y personalizada para los usuarios.
Nos obstante, eso no es todo, podemos agregar 4 beneficios más de la Ley Fintech:
La regulación adecuada brinda mayor seguridad y protección a los (datos de) usuarios de servicios financieros digitales, lo que termina incrementando la confianza de los consumidores en las Fintech y fomentando su adopción y uso.
La implementación de la Ley Fintech proporciona un marco regulatorio claro y específico para las empresas del sector. Permitiendo que los intercambios de información, por ejemplos, sean realizados por medio de canales seguros y estandarizados, cumpliendo con las exigencias y condiciones que establece la ley y la normativa de la CMF. Esto, sin duda, ayuda a evitar prácticas desleales o fraudulentas. Además de asegurar la protección del consumidor y de sus datos, junto con promover la transparencia y la estabilidad del mercado financiero.
Se creó un entorno más propicio participar en el sector financiero chileno, atrapando la atención tanto a emprendedores locales como a inversores internacionales, impulsando el crecimiento económico y social de manera sostenible en el largo plazo.
La Ley Fintech promueve la competencia y la innovación, pues permite que las nuevas empresas (o nuevos modelos de negocios) se desarrollen en el mercado de manera sencilla, entregando soluciones financieras innovadoras, cada vez más eficientes y accesibles.
Profissional da AtlasGov.